Es la historia de tres personajes que por alguna razón se unen en un
mismo punto, todo tienen que ver con la vida de Isabel. Uno de estos
personajes es Paco. La historia comienza cuando Paco se encuentra de viaje y
deja a su hija con su madre, de repente le entra una llamada diciendo que su
esposa ha muerto y que la niña se encontraba sola.
Al enterarse de esta triste noticia Paco llama a su madre y le pide el favor de
ir a cuidar a su hija, mientras el coge un avión para llegar a donde se
encuentran. La mayor preocupación para el, es el trauma con el que
puede quedar la niña, ya que, para ella su madre era lo máximo. Isabel deja
un testamento, pero para Paco es
súper raro ya que solo habían libros, un microcompac viejo, un televisor, un
computador de segunda y un carro que habían comprado hace mas de 5 años.
Paco estaba en la expectativa de ver que era lo que iba a testar Isabel.
A Paco le comentan que ella en sus bolsillos llevaba cartas, como
si presintiera su muerte. Para el fue muy duro ya que había cartas
para todos menos para el, ni un pedazo de papel que le explicara como tenia que
actuar delante la niña. Paco se acerca con la niña al cuerpo de su
mujer y de repente la niña comienza a gritar y a golpear un cristal que se
encuentra al lado de ella. Logra calmarla con un vaso de agua y
valeriana.
Paco se sienta al lado del cuerpo de su mujer y comienza hablarle y
echarle encara que gracias a su egoísmo nunca pudieron vivir felices los tres
en la tierra de Paco en donde probablemente vivirían bien. También
le dice que no recuerda sus besos que hace más de 10 años que se había
separado, que era bien celosa pero con una vitalidad que nadie más tenía. Era
una mujer con un fuerte carácter pero una persona muy buena. Le
pregunta, ¿que voy hacer apartar de mañana que deje de
existir? Recuerda cuando la conoció a sus 18 años en la estación del tren, le dice no eras mi tipo ya que eras bien blanca y delgaducha, es mas ibas
hacer monja de claustro, pero al final me enamoraste y me enredaste. Eres una
persona bien romántica.
Mas tarde comienza a llegar la gente para la misa que “DonAgus” el sacerdote que los caso, iba a dar en
honor a la muerte de Isabel. Paco, comienza a recordar el día que
“Don Agus” los casos, también recuerda que en esta misma iglesia hizo la
primera comunión su hija y que Isabel no para de llorar.
Paco no lograba entender por que Isabel llevaba cartas en sus bolsillo,
el decía que ella era muy intuitiva pero no tanto, y que no sabia por que
quería que leyeran una de sus cartas en su funeral. Pero pensaba debe ser algo
muy romántico como ella lo era. Al terminar de leer las carta, Paco recordó
cuando Isabel le leía poemas que el nunca logro entender, pero que ella con
calma se los contaba como si fuera un niño pequeño que había que enseñarle a
leer.
Ya que ella le emocionaba contarlos y amaba la lectura, de esta manera
podían estar sentados en la cama horas y horas hablando de lo que el autor
trataba de decir con esas palabras.
Llego la hora en que todas las personas que asistieron a la
misa, saludaran a la niña, claro, algunas miraban a Paco como un bicho raro ya
que el era el “Ex”. Después de tanta mano y abrazos Paco comienza a ofuscarse
ya que lo único que le preocupa ahora es como va a lograr que su hija se
desprenda de la casa y de las cosas que ella llama hogar.
Después de un tiempo la niña, decide quedarse a vivir con su abuela. Ya
que para Paco era algo difícil. Cuando se despide de la niña, logra recordar
como la pasaban de bien juntos a pesar de que Paco no quería casarse ni tener
hijos, ella siempre lograba convencerlo de todo. Para Paco iba a ser
bien duro ya que no era el viudo de ella, pero si es Ex, pero igual la pensión
no le llegara a el, entonces las cosas de la niña seria aun más caras que
antes. Lo único que le tranquiliza es que tendrá el apoyo de su
madre y el de Susana una amiga muy cercana.
Pero para Paco lo mas duro es que nunca va poder perdonar a Isabel
cuando le decía en el tren “esta es la entrada más hermosa a una ciudad. Ver el mar a los dos lados del tren. Mar a los dos lados
y allí, al final, ella -decía- serena y blanca, dulce sueño”. El que
ella nunca haya querido irse a vivir con el, es lo único que no le podrá
perdonar.